Amor sin boca

Rara vez me parece escucharte, pero yo te estrecho y no paro de contarte. Me calma tu silencio, tal vez porque imagino en él lo que quiero.
De pequeña me quedaba fija observando esos enormes ojos marrones siempre tan abiertos, y tu vestido azul oscuro de botones rojos a la espalda, y tú, atenta a mi, leal, paciente, como detenida en el tiempo.
Cuando nos quedábamos a oscuras en la cama, repasaba tu cara con la yema de los dedos, primero los párpados, luego las formas sensibles de tu nariz, siempre estabas cálida y blanda, encajabas perfecta entre mis brazos y nada importaba que fueses distinta, incompleta. A mi muñeca de paño y espuma no le cosieron nada bajo su preciosa nariz tejida en lana, tal vez por miedo a lastimarla.
Yo te quiero así, inventaré tus palabras, guardarás mis secretos, hablaré por ti y para ti cada día aunque a nuestro amor, le falte siempre tu boca.

1 comentario: