A la tierra colombiana


Sabes agarrar la rapidez de la vida.
El tiempo presente y
los días restantes,
los tomas como un pedazo de tierra
verde, virgen.

Con el cuerpo caliente
bailas,tan tropical tú,
como si el goce te viniera
irremediable,
como si te brotaran hiedras
de alegría.

Allí, la piel se vuelve fibrosa,
fuerte, morena,
para crecer con ganas
y fertilizar los sueños.

Allí, se aprende a andar
con la espalda recta
y sin rendirse;
con el nombre y la historia
bien sabidos.

Allí, las voces
se aclaran con café,
(bien mezclado con azúcar)
para que antes de partir, se te quede la dulzura
entre pecho y espalda.

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