Pasarte página

Al intentar pasarte página
se me resbalan los dedos,
y parece que el comienzo
es una y otra vez,
como tropezando en la misma piedra,
en la misma flor,
y en el mismo hastío.

Qué traspiés es intentar avanzarte,
recorrernos y olvidarte,
con el ánimo de dejarte
en el primer escalón del tiempo,
el que casi no se alcanza con la vista.

Querer dejarte sin espacio en mí
es intentar asfixiar al aire
y lanzarlo al mar
esperando que se hunda.

Al intentar pasarte página
recuerdo tus manos
coincidiendo con las mías,
al intentarlo,
vuelvo a escuchar los timbres
de nuestras puertas,
llamándonos,
y abrazándonos al entrar.

Pero, pensándolo bien,
lo natural es quererte.
No puedo echar
lo que vive en mí,
mi alma también es materia.

Por eso, pensándolo mejor,
no quiero olvidarte,
pasar página no es quemarte,
aborrecerte o hundirte
en el barro de mis penas.

Reflexionando,
una vuelve a escuchar
el timbre de su casa.

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