A tus pies,
carne de manzana,
luna de mañana,
vístete otra vez.
A tus pies,
diez años después,
te he visto de nuevo
pasar por mi calle
mirando las flores
y oliendo mi sed.
Con tu nombre a cuestas,
me quedé doblada
pensando en tu cara
y sin saber de ti.
En todo este tiempo
me he vuelto un tormento,
en todo este tiempo
con rosas de luto
ni el viento soplaba.
A tus pies,
diez años después,
la espina clavada,
mi voz te reclama
y las dunas son mares
si quieres volver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario