¿Cómo nace un poema? A veces desde la rabia, o desde el desamor, desde el encierro o la libertad. El nacer de un poema tiene muchos motivos, pero siempre hacen falta dos, siempre es necesario el encuentro del interior, de la intimidad del que pone palabras, y lo que existe por fuera, aquello con lo que se entrelaza y le conmueve.
Los poemas se leen y se releen, se destapan y te asomas cuando quieres porque son libres, porque la poesía es de todas formas, es lo que quieras llevarte sabiendo que no le robas nada.
Viene de lo profundo, del aullido, del alma, del eco del pensamiento. No reside fija porque es en todas las direcciones, paseante observadora de soles, lunas, besos y contratiempos. Escarba en la verdad, en la idea pura; conoce el fondo.
Los poemas nunca mueren, viven salvajes en el espacio privado de cada uno, son la pulpa eterna de nuestros sueños, esos que continúan aunque despiertes.
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